Defusión: Rompiendo las Ataduras de los Pensamientos Relacionados con el Tabaquismo
Cuando un pensamiento parece una orden: defusión y pensamientos sobre fumar
Cuando estás dejando de fumar, es posible que aparezcan pensamientos como:
“Necesito un cigarrillo.”
“No voy a poder aguantar.”
“Uno solo no hace diferencia.”
“Fumar me va a ayudar a relajarme.”
“Después de este día, me lo merezco.”
El problema no es que estos pensamientos aparezcan. Tu mente aprendió durante mucho tiempo a asociar el cigarrillo con determinadas situaciones, emociones y necesidades, por lo que es esperable que siga produciendo pensamientos relacionados con fumar.
Lo importante es aprender a reconocer que un pensamiento no es una orden.
La defusión, una habilidad de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), puede ayudarte justamente con esto: a crear un poco de espacio entre lo que tu mente dice y lo que tú decides hacer.
Cuando la mente dice "fuma"
A veces, ciertos pensamientos aparecen con tanta fuerza que se sienten más como instrucciones que como pensamientos.
Por ejemplo, puedes pensar:
“Necesito fumar.”
Y, sin darte cuenta, tu mente puede transformar ese pensamiento en una especie de cadena automática:
“Necesito fumar” → “Tengo que fumar” → “Voy a fumar.”
Pero entre un pensamiento y una acción existe un espacio. La defusión consiste en aprender a reconocer ese espacio.
En lugar de tomar “Necesito fumar” como una instrucción que debes seguir, puedes observarlo como lo que realmente es:
“Estoy teniendo el pensamiento de que necesito fumar.”
El mensaje no desaparece. Tampoco necesitas discutir con él ni demostrarle a tu mente que está equivocada. Simplemente estás reconociendo que es un pensamiento que apareció, no una orden que tienes que cumplir.
Tu mente no siempre está dando instrucciones
La mente produce pensamientos constantemente. Algunos son útiles, otros no tanto, y muchos aparecen automáticamente a partir de nuestros hábitos y experiencias anteriores.
Cuando fumabas regularmente, tu cerebro pudo aprender asociaciones como:
- Café → cigarrillo.
- Estrés → cigarrillo.
- Después de comer → cigarrillo.
- Aburrimiento → cigarrillo.
- Salir con amigos → cigarrillo.
- Necesito un descanso → cigarrillo.
Por eso, al dejar de fumar, es normal que determinadas situaciones activen pensamientos relacionados con fumar.
Que aparezca “un cigarrillo me ayudaría ahora” no significa que realmente lo necesites.
Significa que tu mente está recuperando una asociación que aprendió durante mucho tiempo.
Y puedes notar ese pensamiento sin convertirlo automáticamente en una acción.
Pensamiento no significa necesidad
Una de las partes más importantes de la defusión es aprender a distinguir entre tener un pensamiento y tener que actuar de acuerdo con él.
Por ejemplo:
Fusión:
“Necesito fumar para poder relajarme.”
Defusión:
“Estoy notando que mi mente me está diciendo que necesito fumar para relajarme.”
Fusión:
“No voy a poder soportar estas ganas.”
Defusión:
“Estoy teniendo el pensamiento de que no voy a poder soportar estas ganas.”
Fusión:
“Ya tuve un cigarrillo, así que arruiné todo.”
Defusión:
“Estoy teniendo el pensamiento de que ya arruiné todo.”
El objetivo no es reemplazar un pensamiento “negativo” por uno positivo. Es cambiar la relación que tienes con ese pensamiento.
Puedes escucharlo sin obedecerlo.
Un ejercicio: "Mi mente está diciendo..."
La próxima vez que aparezca un pensamiento relacionado con fumar, prueba este ejercicio:
1. Detente y reconoce el pensamiento
En lugar de reaccionar inmediatamente, observa qué está diciendo tu mente.
Por ejemplo:
“Necesito un cigarrillo.”
2. Agrégale distancia
Prueba a decir:
“Estoy teniendo el pensamiento de que necesito un cigarrillo.”
O incluso:
“Mi mente me está diciendo que necesito un cigarrillo.”
Este pequeño cambio puede ayudarte a recordar que estás observando un pensamiento, no recibiendo una instrucción.
3. Observa qué sucede en tu cuerpo
Quizás aparezca tensión, inquietud, ganas de fumar, aceleración o incomodidad.
No necesitas hacer que esas sensaciones desaparezcan inmediatamente. Puedes simplemente reconocer:
“Hay ganas de fumar y puedo permitir que estén aquí mientras pasan.”
4. Elige qué hacer
Ahora vuelve a preguntarte:
“¿Qué quiero hacer yo en este momento?”
No “¿qué me está diciendo mi mente que haga?”, sino “¿qué quiero elegir?”
Quizás decidas tomar agua, salir a caminar, respirar unos minutos, distraerte con otra actividad o simplemente esperar a que el impulso disminuya.
La decisión vuelve a estar en tus manos.
Algunos pensamientos frecuentes al dejar de fumar
Es posible que aparezcan pensamientos que parezcan muy convincentes. Por ejemplo:
“Solo uno.”
→ “Mi mente está proponiendo que un cigarrillo no importa.”
“Me lo merezco después de este día.”
→ “Estoy teniendo el pensamiento de que fumar es una recompensa.”
“No puedo manejar el estrés sin fumar.”
→ “Mi mente está prediciendo que no voy a poder manejar esta situación sin fumar.”
“Si fumo uno, después vuelvo a intentarlo.”
→ “Estoy teniendo el pensamiento de que fumar ahora no va a afectar mi objetivo.”
No necesitas demostrar que estos pensamientos son falsos. Tampoco necesitas entrar en una discusión con ellos.
Puedes simplemente reconocerlos y continuar con lo que es importante para ti.
Crear espacio entre el pensamiento y la acción
La defusión no busca eliminar los pensamientos sobre fumar. Es posible que sigan apareciendo, especialmente en situaciones que anteriormente estaban asociadas al cigarrillo.
El objetivo es diferente: que un pensamiento pueda estar presente sin decidir automáticamente por ti.
Tu mente puede decir:
“Fuma.”
Y tú puedes responder:
“Gracias, mente. Estoy notando que estás teniendo ese pensamiento.”
Después, puedes elegir.
Ese pequeño espacio puede parecer insignificante, pero es justamente donde comienza la posibilidad de actuar de una manera diferente.
Recuerda
No necesitas controlar cada pensamiento para dejar de fumar.
Tampoco necesitas convencer a tu mente de que nunca más quiere un cigarrillo.
Puedes tener pensamientos sobre fumar, sentir ganas de fumar y, aun así, elegir no hacerlo.
Un pensamiento es una experiencia mental. No es una orden.
La próxima vez que aparezca “necesito fumar”, prueba a agregar unas pocas palabras:
“Estoy teniendo el pensamiento de que necesito fumar.”
Después, haz una pausa.
Observa el pensamiento.
Observa las ganas.
Y pregúntate:
“¿Qué quiero elegir hacer ahora?”
Actualizado el: 21/08/2026
¡Gracias!